Las tropas rusas se retiraban de la segunda ciudad más grande de Ucrania tras una semana de bombardeos intensos, dijo el ejército ucraniano el sábado 14 de mayo en horas de la noche. Mientras, las fuerzas de Kiev y Moscú libran una dura batalla por el este del país.
El Estado Mayor ucraniano afirmó que los rusos estaban abandonando Járkiv, una ciudad del noroeste del vecino país del gigante euroasiático y centrándose en la protección de las rutas de suministros, al tiempo que lanzan ataques de mortero, artillería y aéreos sobre la región oriental del Donbás para “agotar a las fuerzas ucranianas y destruir las fortificaciones”.
Según el ministro de Defensa, Oleksii Reznikov, Ucrania estaba “entrando en una nueva fase, de larga duración, de la guerra”.
Por otra parte, la fiscalía inició el viernes un juicio contra un soldado ucraniano acusado de crímenes de guerra, el primero de los efectivos de Moscú que podrían enfrentar cargos, y el presidente, Volodymyr Zelensky, dijo que los ucranianos estaban haciendo “todo lo posible» para expulsar a los invasores y que el resultado de la guerra dependería del respaldo de Europa y de otros aliados.
“Actualmente, nadie puede predecir cuánto durará esta guerra”, afirmó Zelenskyy en su discurso nocturno a la nación el viernes.
La ofensiva rusa en el Donbás, el corazón industrial de Ucrania, parecía estar convirtiéndose en una lucha pueblo a pueblo de ida y vuelta, sin grandes avances para ninguno de los dos bandos. Tras fracasar en la toma de la capital ucraniana, Kiev, Moscú decidió centrarse en la región oriental, pero sus tropas han tenido problemas para ganar terreno.
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