Festividades de Navidad y Año nuevo son propicias para el uso de fuegos artificiales. Sin embargo, las mascotas sufren mientras los humanos disfrutan.
Los efectos en los animales son diversos y difieren en intensidad y gravedad. El estruendo de la pirotecnia provoca en perros altos niveles de estrés que reflejan en ladridos compulsivo, babeo excesivo, cabeza agachada y cola entre las piernas.
Además de agresividad, incontinencia, convulsiones y llanto.También suelen sentir temor y al huir pueden ser víctimas de accidentes o perderse.
Las aves son otra de las especies más vulnerables al sonido de la pirotecnia, que les genera taquicardias que pueden provocarles la muerte.
Los gatos suelen correr detrás de los explosivos por simple curiosidad y puede que los ingieran, perder la vista o lesionarse.
Expertos recomiendan no usar drogas para sedar a las mascotas, ya que pueden causar efectos secundarios nocivos en su organismo.
El uso de estos explosivos perjudica a todos, no sólo los perros y gatos que tienen hogares sino también aquellos que viven en las calles, los que han quedado solos en casa o que pertenecen a otra especie y conviven con los seres humanos.
Organizaciones de protección animal consideran necesario promover campañas educativas con el objetivo de crear conciencia de como la pirotecnia afecta a otros seres vivos.