Aura Rosa Castillo.- Bienhechor salva de sed a las abuelas que habitan en el hogar San Vicente de Paúl de Barquisimeto a quienes a diario les dona una cisterna, expresa sor Argentina García durante una charla con EL INFORMADOR. En el sitio viven 45 mujeres.
Debido a las fallas de electricidad, obviamente, no se puede utilizar la bomba y cargan agua con tobos, comenta. Desde hace aproximadamente un año, no reciben agua por tubería, se desconoce la razón, pese a que personal de Hidrolara hizo una revisión no ha solventado el problema.
Por tanto, la acción del benefactor “es una gran bendición” porque antes que se agravara el problema del agua, les cobraban Bs. 35.000 por cisterna y consumen dos diariamente y la casa no genera ingresos. Se mantiene de donaciones.
La empresa privada sigue aportando a la casa hogar, no así las empresas públicas después que las “agarró” el gobierno. Cuentan además, con la ayuda de particulares, especialmente egresados del colegio San Vicente de Paúl que están viviendo en el extranjero, subraya.
“Dios es nuestro proveedor” -insiste sor Argentina- y luego refiere que la mayoría de las “abuelas” reciben tratamiento médico. Sin embargo, logran solventar. En algunos casos, los familiares traen medicamentos, y también las hermanas de la congregación viajan para Colombia a comprar las medicinas, dijo.
Mientras conversa muestra la casa hogar, mediante un pasillo nos conduce al salón principal donde las ancianas comparten entre ellas y ven televisión. También las peinan y hacen manicure y pedicure.
A manera de reflexión, allí está escrito un mensaje: “La vejez es otro momento más para existir, crear, saber, gozar y sufrir y no dormir sin soñar”.