La tartamudez o disfemia es un trastorno de la comunicación caracterizada por las pausas o interrupciones al hablar. Su origen puede ser neurológico, psicológico, incluso social y sobre el cual hoy día persisten dudas, mitos y prejuicios. Afecta más a los hombres que a las mujeres.
Unas 67 millones de personas presentan algún grado de tartamudez. Se calcula que 5%, poco más de tres millones, son niños, quienes saben lo que quieren decir, sin embargo, se les dificulta expresarlo.
Entonces, repiten sonidos, sílabas o palabras; prolongar en exceso el sonido de una palabra o se detienen en medio de una sílaba.
Existen diferentes tartamudeos y uno de estos es la repetición de sonidos, sílaba o palabras, por ejemplo: «mi,mi,mi,mi,mi» casa. Cuando a la persona gesticula, sin lograr comunicar lo que quiere decir, es denominado tartamudeo por bloque. En el idioma español se acentúa en las letras: b, g, m ,n, p o t.
La prolongación excesiva de sonidos, ese otro tipo de tartamudeo- sobre todo en las letras f, l, s e y.
Dependiendo del trastorno de la persona, encontramos diversos tipos asociados a la tartamudez: La tartamudez del desarrollo, aqueja más a los niños durante el período de aprendizaje del lenguaje y de sonidos. Los niños no son capaces de pronunciar los sonidos.
Mientras que la tartamudez neurogénica ocurre por problemas de comunicación entre el cerebro, los nervios y los músculos. Entretanto, la tartamudez psicogénica se origina en el área del cerebro, que es responsable del pensamiento y el razonamiento. Esta suele estar asociada a personas con una enfermedad mental o que hayan presentado síntomas de estrés mental o angustia.