Los ministros de finanzas de las democracias más ricas que conforman el Grupo de los Siete han informado que han avanzado hacia un acuerdo sobre la propuesta de Estados Unidos de obtener más dinero para Ucrania utilizando los activos rusos congelados en sus países. Sin embargo, el trato final aún está por elaborarse antes de la cumbre de mandatarios que se realizará en junio.
A pesar del avance logrado en la reunión realizada en Stresa, a la orilla del lago Maggiore en el norte de Italia, la decisión final sobre cómo se utilizarán los activos dependerá de los mandatarios nacionales del G7, incluyendo el presidente estadounidense Joe Biden, en su cumbre anual en Fasano, en el sur de Italia.
El ministro de Finanzas del país anfitrión, Giancarlo Giorgetti, señaló que «se han logrado avances hasta ahora», pero aún existen «asuntos legales y técnicos que deben resolverse».
El Congreso estadounidense ha aprobado leyes que permiten que el gobierno de Biden incaute los cerca de 5.000 millones de dólares en activos rusos ubicados en Estados Unidos, pero los países europeos tienen mucho qué decir al respecto, ya que la mayor parte de los 260.000 millones en activos del banco central ruso congelados después de la invasión a Ucrania, iniciada el 24 de febrero de 2022, están en sus jurisdicciones.
Funcionarios europeos, citando preocupaciones legales, han impedido la confiscación directa del dinero para entregarlo a Ucrania como compensación de la destrucción causada por Rusia.
En cambio, planean usar los intereses acumulados de los activos, pero éstos suman únicamente unos 3.000 millones al año, que equivalen a cerca de un mes de las necesidades financieras del gobierno ucraniano.
La secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, impulsa la adquisición de deuda contra los intereses futuros derivados de los activos congelados. Esto significará que Ucrania podría recibir hasta 50.000 millones de dólares de inmediato.
AP